Tercer día:
Como estaba previsto en la programación de los actos previos a la Coronación, siendo las 21 horas del día 7 de Mayo, la imagen de la Santísima Virgen del Carmen de San Cayetano, hacía su aparición en el cancel de su templo cordobés siendo portada sobre parihuelas por un grupo de jóvenes, chicos y chicas, en su mayoría procedentes del Colegio Virgen del Carmen.
Arriba de la cuesta la despedía un nutrido grupo de personas al son del tradicional “Adiós Madre Divina”, para iniciar un recorrido que, aunque corto, se hizo bastante denso por el sentir expresado de los cientos de personas que, con cirios o sin ellos acompañaban el cortejo.
Niños, jóvenes, adultos, ancianos,… no sabría expresar que edad privaba sobre cual; no había edades, solo miradas cruzadas que venían a converger sobre los ojos de una madre que, como cualquier mujer, haciendo alarde de su femenina coquetería, se niega siempre a decir la edad que tiene. Junto a ellos, un obispo: D. Braulio Sáez García, Carmelita Descalzo y Obispo auxiliar de la Archidiócesis de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), un párroco: D. Carlos Linares Delgado, su vicario parroquial: D. José Antonio Herreros Martínez, y un nutrido grupo de frailes encabezados por el vicario provincial de Andalucía: Fr. Francisco Javier Jaén Toscano, fueron recibidos al ritmo del himno de la Virgen del Carmen cordobesa a las puertas del templo parroquial de Santa Marina de Aguas Santas, donde permanecerá hasta el próximo jueves en que, tras el triduo de la Coronación será trasladada a la Santa Iglesia Catedral.
Tras la Concelebración Eucarística vespertina del sábado, día cinco de Mayo, el P. Pedro Villarejo Pérez, actual párroco de San José de Estepona (Málaga), pronunció el solemne Pregón de la Coronación de la imagen de la Virgen del Carmen de San Cayetano.
El pregonero fue presentado por el P. Francisco Javier Jaén Toscano, Vicario Provincial de Andalucía, quien destacó la vinculación del Pregonero con el Colegio Virgen del Carmen, la iglesia de San Cayetano y la Orden del Carmen Descalzo de Andalucía, al tiempo que, también, quiso poner de relieve su amistad personal con el pregonero.
El P. Villarejo, en un emocionado discurso manifestó su deseo de ofrecer a la “Niña de San Cayetano”, tres “piedras preciosas” que le sirvieran de regalo, tres miradas, la mirada de Santa Teresa, la mirada de San Juan de la Cruz y la mirada del alma del pueblo de Córdoba.
En ellas quiso sentir con la Santa, su vivencia mariana de “madre hermosa” ante la ausencia de la madre de la tierra, con el Santo, la “posesión” de la “canción del alma enamorada” y con el pueblo de Córdoba su alma abierta a un cántico de esperanza, porque Córdoba es un “lugar donde son más numerosos los silencios que las palabras”.
Crónica de "Francisco Mellado" en el Diario "Córdoba"
Aún continúa la emoción en San Cayetano. Ayer fue el momento para rememorar todo lo vivido la pasada semana en torno a la coronación de la Virgen del Carmen. "Qué bien le sienta la corona", decía una señora mientras con embeleso miraba de cerca a la Virgen. Y es que ayer la Virgen del Carmen lució durante todo el día en besamanos extraordinario con motivo de su coronación canónica.
La imagen fue situada inusualmente en el altar mayor de la iglesia de San Cayetano ataviada con su nuevo hábito bordado en oro y con su flamante corona, en medio de un altar adornado con rosas blancas.
Todo estaba listo para que por la tarde el cardenal arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo, presidiera la misa de acción de gracias que puso el broche final a los actos de la coronación.
Sobre las ocho de la tarde en el templo de San Cayetano no cabía un alfiler. A la y media, con las voces del coro de ópera de Córdoba comenzaba la procesión claustral ante la expectación de los cientos de fieles que no se perdían un detalle de los movimientos del carismático cardenal.
Amigo Vallejo estubo acompañado en el altar por una docena de sacerdotes entre los que se encontraba el provincial de los carmelitas descalzos de Andalucía, Francisco Belber; el prior de San Cayetano Juan Dobado; el párroco de Santa Marina, Carlos Linares, y Miguel Castillejo.
El purpurado a lo largo de su extensa homilía recordó a los asistentes el porqué de la coronación a la Virgen del Carmen. El cardenal, en un tono muy cercano, señaló que "esta corona no está hecha ni de oro, ni de plata, ni de piedras preciosas, esta corona está llena del amor de los hijos de la Virgen". De no ser así "esto no es una corona", sentenció el purpurado.
Antes de que el cardenal diera la bendición tomó la palabra Juan José Cas, presidente de la comisión para la coronación canónica de la Virgen del Carmen, para agradecer a distintas personas su colaboración en la coronación de la Virgen.
Tras la interveción de Cas, el padre Francisco Javier Jaén tomó el atril para agradecer al propio Juan José Cas su "innegable trabajo en pro de la Virgen del Carmen". Jaén, en nombre de la Orden del Carmen Descalzo, le hizo entrega de un retrato de la Virgen del pintor sevillano Antonio Díaz Arnido.
La solemne eucaristía concluyó con el canto de la Salve, mientras desde el camarín de la Virgen del Carmen un grupo de niños vestidos con los colores carmelitas tiraban pétalos de flores a la Virgen. Tras la bendición del cardenal, un "¡Viva a la Virgen del Carmen!" y el posterior canto del Aleluya de Haendell, cerraron la intensa jornada de amor y devoción a la Virgen del Carmen Coronada.
Crónica del "Día de Córdoba"
La Orden de los Carmelitas Descalzos escribió ayer una página de oro, tal vez la de la mayor brillantez, en los 425 años que han transcurrido desde que llegaron a Córdoba de la mano de San Juan de la Cruz. El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ciñó la corona sobre las imágenes de Jesús y la Virgen del Carmen minutos después de que fray Francisco Jaén, vicario provincial de Andalucía, diera lectura al decreto de la coronación canónica. Este momento, que tuvo lugar al filo de las 19:00, fue el colofón a muchos años de trabajo por parte de la familia carmelitana, que ratificó con su fe y su multitudinaria participación que la reina del Carmelo cordobés merece este privilegio pontifical
Página oficial del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.
